¿Y si sigo con la planilla y el WhatsApp?

Es una pregunta razonable y la respuesta no siempre es que no. Tu planilla es gratis, es tuya, no se cae y no hay que aprender nada. Llegaste hasta acá con eso.

Pero hay seis momentos donde se rompe. Si reconocés tres o más, ya estás pagando un sistema: lo pagás en horas tuyas.

1. Dos alumnas reservan el último lugar

Con la planilla y el WhatsApp

Los dos mensajes llegaron a las 21:40. Vos los leíste a las 23. Una de las dos se va a enterar mañana, cuando llegue y no haya reformer libre.

Con CodaGym

El cupo lo controla la base, no vos. La segunda reserva no entra, y la alumna lo ve en el momento: "quedan 0 lugares". No hay nadie a quien pedirle disculpas.

2. Avisa a las siete de la mañana que no viene

Con la planilla y el WhatsApp

Vos lo leés a las diez, cuando la clase ya pasó. El lugar quedó vacío y nadie lo usó. Y ahora tenés que decidir si le debés una clase.

Con CodaGym

El lugar se libera solo, en el acto, y aparece disponible para el resto. Si tu reglamento le da derecho a recupero, el sistema se lo da; si avisó tarde, no. La regla la escribís una vez.

3. "Me debés una clase"

Con la planilla y el WhatsApp

Puede que sí. Habría que revisar el chat de marzo. Terminás regalando la clase porque discutir cuesta más que perderla.

Con CodaGym

Cada recupero queda contado, con su fecha y su motivo. Ella lo ve en su app y vos en su ficha. Deja de ser una discusión y pasa a ser un dato.

4. ¿Quién me debe plata?

Con la planilla y el WhatsApp

Hay que abrir la planilla y sumar. Casi nadie lo hace todas las semanas, así que la respuesta real es: no sé, y me estoy enterando tarde.

Con CodaGym

Una pantalla con los que deben, desde cuándo y cuánto, ordenados por antigüedad. Y el botón de cobrar al lado del nombre.

5. Fin de mes: rearmar la agenda de todos

Con la planilla y el WhatsApp

Copiar y pegar cincuenta filas, acordarse de los feriados, avisarle a cada una por privado. Es la tarde que nadie quiere.

Con CodaGym

La agenda del mes siguiente se arma sola con la rutina de cada alumna, saltea los feriados y los días que cerrás, y a cada una le llega su cronograma por correo.

6. La persona del mostrador ve cuánto facturás

Con la planilla y el WhatsApp

La planilla de cobros es la misma planilla. O se la das entera, o hacés vos todos los cobros.

Con CodaGym

El personal cobra, da de alta y pasa lista, pero no entra a Finanzas. Vos sí. Y queda registrado quién hizo cada cosa.

Cuándo la planilla te alcanza

No todos los estudios necesitan esto, y decirte que sí sería venderte humo.

  • Tenés menos de quince alumnos y los conocés a todos de memoria.
  • Das clases particulares, sin cupo ni lista de espera.
  • Atendés vos sola y no pensás delegar el mostrador.
  • Cobrás todo por adelantado y nadie te queda debiendo.

Si te reconocés ahí, quedate con la planilla. Volvé cuando empieces a olvidarte de algo.

La cuenta que importa no es la del abono

Un estudio de cien alumnos que factura tres millones por mes paga por CodaGym menos del 1,5% de eso. La pregunta no es si te alcanza la plata: es cuántas horas por semana te lleva hoy lo que el sistema hace solo, y cuánto vale esa tarde de fin de mes.

No te lo creas: entrá y tocalo

Hay un estudio de pilates de 50 alumnos funcionando, abierto. Rompé lo que quieras, se reinicia todas las madrugadas.

Si querés la versión corta: 5 señales de que las planillas te quedaron chicas